Los Elfos Sanginarios

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Cerca de siete siglos antes de la Primera Guerra, los exiliados Altos Elfos desembarcaron en las costas de Lordaeron en busca de un nuevo hogar. Estos peregrinos venían liderados por Dath’Remar Sunstrider, cuyo nombre significa “el que camina de día”.

Apartados de las poderosas energías del Pozo de la Eternidad, y no más inmortales, muchos de los Altos Elfos se vieron expuestos a la intemperie durante su largo viaje. En adición a estas penurias, los elfos se vieron forzados a huir del sitio inicial de su asentamiento, Tirisfal Glades, debido a una maligna influencia que les empezaba a enloquecer en gran número.

Conforme avanzaban tierra adentro, los altos elfos entraron en conflicto con los astutos y barbáricos trolls de Zul’Aman, que controlaban gran parte de las tierras norteñas de Lordaeron. Finalmente los exiliados llegaron a una región de parajes arbolados que les recordaba mucho de su hogar original en Kalimdor. Los Elfos expulsaron a los trolls amani residentes y fundaron el reino de Quel’Thalas.

Usando un vial de agua sagrada robado del primer Pozo de la Eternidad, los Altos Elfos crearon una fuente de poder místico en un sitio en que convergían las poderosas energías que yacían en Quel’Thalas. Llamaron a la fuente El Pozo del Sol, y sus potentes magias arcanas fortalecieron a todos los altos elfos sobre Azeroth. Entonces, la ciudad de Silvermoon fue establecid. El poder de los Altos Elfos era tan grande, que encantaron el bosque aledaño para que permaneciera en eterna primavera.

Los Magos Elfos elaboraron monumentales Runas que colocaron en los bordes de Quel’thalas; estas enormes piedras creaban un escudo mágico con la intención de enmaascarar la magia elfa de fuerzas extradimensionales y así proteger su tierra de una invasión. La duramente ganada paz de Quel’Thalas duraría otros cuatro mil años.

Capítulo 2: Arathor y las Guerras Trolls.

Deseosos de venganza, los trolls Amani eventualmente se reunieron y lanzaron una viciosa campaña para destruir la civilización elfa para siempre. Los Altos elfos se vieron desesperadamente superados en número. El actual rey de Quel’Thalas, Anasterian Sunstrider, desesperado por hallar aliados para la guerra, entabló una relación de compañerismo con la nación humana de Arathor.

Los elfos tomaron a un pequeño número de humanos y les enseñaron la magia. Con estos nuevos magos y los ejércitos de Arathor, los altos elfos lograron destruir la base del poder de los trolls. El Imperio Amani nunca se recobraría de tal derrota.

Quel’thalas había sido salvada, y los altos elfos plegaron su lealtad y amistad a la nación de Arathor y a la línea real de su rey, Thoradin. Como resultado de la alianza entre Arathor y Quel’thalass, la nación de hechiceros de Dalaran fue formada, donde humanos y elfos podían estudiar magia por los años venideros.

Capítulo 3: La Segunda Guerra.

Los aislados Elfos tomaron los incidentes de la Segunda Guerra con desinterés. Aún así, proveyeron a la Alianza de Lordaeron con algún soporte, pues el último descendiente del Rey Thoradin, Lord Anduin Lothar, comandaba las fuerzas militares de la Alianza. Los Altos Elfos no habían olvidado su deuda.

Entonces, la Horda reclutó a los Trolls Amani en sus filas. Seguidamente, la Horda incendió las frotneras de Quel’thalas y asesinó a muchos civiles altos elfos. Furiosos con esta destrucción sin sentido de vidas, los elfos decidieron poner todos sus recursos a disposición de la guerra.

Para el momento en que lograron rechazar a la Horda, los orcos y los trolls habían logrado su verdadero objetivo: robar y destruir muchas de las Piedras Runas que formaban el campo defensivo de los Elfos. El brujo Gul’dan las utlizó para dar poder a su profanador Altars de las Tormentas.

Aún así, la Alianza logró ganar la Segunda Guerra, y muchos de los orcos capturados fueron colocados en campos de internamiento. En la época subsiguiente, el costo de reconstruir fuer muy significativo, en especial adherido al costo de mantener los campos. Sin un enemigo común, las naciones humanas cayeron en disputas territoriales. Para poner las cosas peor, los elfos abandonaron abruptamente la Alianza, argumentando que el pobre liderazgo humano había motivado el incendio de sus bosques. Los Altos Elfos gradualmente se fueron apartando más y más de sus aliados humanos y enanos.

Capítulo 4: La Tercera Guerra.

Durante la Tercera Guerra, el malvado príncipe Arthas Menethil arrasó la mayoría de Quel’Thalas, acabando con la mayoría de su población y reduciendo a cenizas gran parte del poderoso reino en su búsqueda del Pozo del Sol. Sin embargo no todos los que cayeron ante Arthas permanecieron muertos: su valiente archienemiga, la Ranger-General Sylvanas Windrunner, fue levantada como muerto viviene para servir al corrupto príncipe como una poderosa y atormentada banshee.

Conforme los ejércitos de los muertos vivientes se acercaban al Pozo, un alto elfo llamado Dar’Khan Drathir (quien esperaba ganar el favor del Rey Lich) ayudó a Arthas a destruir los escudos que rodeabn el Pozol. Los engaños de Dar’Khan resultaron en una explosión que le dejaron inconsciente y destruyeron gran parte de los poderes del Pozo. El hechicero Borel (también conocido como Krasus y como el dragón rojo Korialstrasz) sintió la mística energía desvanecerse y logró atrapar una porción de ella en un avatar que disfrazó como una joven chica humana. Desconociendo el truco de Borel, Arthas utilizó las energías restantes del Pozo del Sol para reanimar el espíritu de Kel’thuzad en la forma de un horrorífico Lich.

En la agonía de la batalla, el Rey Anasterian yacía muerto junto con los miembros del Concejo de Silvermoon, el cuerpo de altos elfos que regían el reino. Lor’themar Theron, lugarteniente de Sylvanas Windrunner, asumió temporalmente el liderazgo de los altos elfos, , pues el verdadero heredero del trono, el Príncipe Kael’thas Sunstrider, se encontraba aún en Dalaran. Los pocos altos elfos sobrevivientes a la invasión rápidamente se volvieron letárgicos y apáticos.

Era claro que los altos elfos se habían vuelto adictos a la magia arcana del Pozo del Sol. Estar en contacto constante con la magia había cambiado fundamentalmente a su raza. Ahora que el recurso de su magia había desaparecido, empezaron a sufrir su ausencia y abandono.

Capítulo 5. Apogeo de los Blood Elves.

El Príncipe Kael’thas es el último de la línea real y miembro del concejo de magos de Dalaran, el Kirin Tor. Cuando el Pozo del Sol fue destruido, él se encontraba estudiando magia en Dalaran. Regresó para encontrar su patria en ruinas y mucha de su gente asesinada. Se dio cuenta de que todos los Altos Elfos supervivientes sufrían del mismo letargo, el cual se producía debido a la pérdida de su magia. Dispuesto a salvar lo que pudiera, Kael’thas reunió a los supervivientes y les bautizó como los sin’dorei, o Blood Elves, en honor a sus amados caídos por causa del Azote.

Sediento de venganza, el Príncipe Kael’thas y los más saludables de sus guerreros inmediatamente se unieron a la campaña contra el Azote en Lordaeron mientras Lor’themar y un ranger llamado Halduron Brigthwing permanecían en la retaguardia para buscar una cura para su pueblo.

En conjunto con las fuerzas de resistencia de la Alianza, Kael y su gente fueron tratados con insistente paranoia y hostilidad, particularmente por el prejuicioso humano Gran Mariscal Garithos. Garithos asignó a los Blood Elves inclementes misiones hasta que Kael se vio forzado a aceptar la ayuda de Lady Vashj y sus naga. Cuando Garithos descubrió que los Blood Elves estaban trabajando en conjunto con los Naga, sintió que sus propósitos habían sido violados. Encerró a los pocos soldados elfos en los calabozos de Dalaran y los sentenció a la ejecución.

Afortunadamente para Kael’thas, Lady Vashj llegó justo a tiempo para liberar a los prisioneros. Ella les guió hacia el portal que Kel’thuzad habìa dejado abierto durante la Tercera Guerra con el propósito de permitir a Archimonde penetrar en Azeroth. Kael y sus guerreros siguieron a los Naga dentro del portal y llegaron al reino de Outland. Allí, los elfos conocieron a un ser que era capaz de aliviar su dolorosa sed de magia: el demonio renegado Illidan Stormrage.

Muchos del grupo de Kael’thas decidieron permanecer en Outland, pero Rommath fue enviado de regreso con un mensaje de esperanza para los elfos que aún se encontraban en Quel’thalas. Rommath cumplió su misión: relatarles historias de una gloriosa tierra prometida, enseñarles las palabras de Illidan (enseñanzas que Rommath hábilmente atribuía al Príncipe Kael’thas), y plantar la noción de que Kael’thas volvería algún día a liderar a su pueblo a un paraíso. Desde entonces, Rommath permanece en Quel’thalas ayudando a reconstruir y esperar el regreso del príncipe.

Capítulo 6. Reconstrucción.

Meses después, el traidor Dar’khan – ahora un poderoso agente del Azote – regresa a Quel’thalas. Allí, él combate contra el Avatar del Pozo del Sol, Anveena, y una banda de héroes ayudados por dragones azules. A pesar de los inmensos poderes que posee, Dar’khan es destruido al final. Bajo la estricta protección de Lor’themar y Halduron, Anveena ha decidido permanecer en la arruinada ciudad y empezar el proceso de renovación.

Solamente un puñado de individuos conoce que Anveena es en realidad el Avatar del Pozo del Sol. Lor’themar y su gente se aseguran de que este secreto esté muy bien guardado.

Mientras tanto, Rommath y la nueva orden de elfos magos han realizado grandes progresos en la enseñanza a sus hermanos acerca de cómo manipular las energías arcanas. Pronto, las espirales de Silvermoon rasgaran los cielos una vez más, fortalecidas por volátiles hechizos mágicos. Los Blood Elves han empezado a retomar porciones del Bosque de Eversong. Esperanzados en la promesa del regreso de Kael’thas, el sufrido pueblo del príncipe ahora se enfoca en retomar su fuerza y forjar un nuevo destino dentro de un futuro incierto.

Jerarquía.

Príncipe Kael’thas Sunstrider
Actual Señor de los Blood Elves, permanece en este momento en Outland.

Lor’themar Theron
Regente de Quel’Thalas, líder de los Blood Elves en Azeroth durante la ausencia del príncipe.

Halduron Brightwing
Ranger-General de Silvermoon, el comandante militar de los Blood Elves en Azeroth.

Gran Magistrado Rommath
Líder de todos los elfos magos de Azeroth y fiel sirviente del Príncipe Kael

Los Caballeros de Sangre

Cuando el Príncipe Kael’Thas y sus seguidores conquistaron Tempest Keep, encontraron, escondido, a un solitario Naaru, dejado atrás para activar las defensas de Tempest Keep.Los Elfos sometieron al guardián, y lo enviaron, encadenado, de vuelta a Quel’Thalas, para que sus hermanos se alimentaran de él y pudieran saciar su adicción por la magia.

Sin embargo, el estudio del divino ser en Silvermoon, encabezado por el Maestro Astalor Bloodsworn, determinó un empleo más… siniestro, para el cautivo. Los astutos Elfos determinaron un modo de transferir las capacidades de la Luz del Naaru a sus propios cuerpos. Lady Liadrin, una sacerdotisa que se sentía abandonada por la Luz, se ofreció para ser la primera a la que transfirieran los poderes, dando a luz a una nueva orden de Paladines con el mágico poder robado: Los Caballeros de Sangre.

Y los nuevos rangos de la orden han sido rellenados con antiguos miembros de la Guardia Real, que creyeron que la luz los había abandonado en su hora de necesidad.

Esta nueva Orden ha crecido en número en muy poco tiempo, y sus miembros han entrenado y probado las habilidades que tomaron prestadas. Pero como hasta el mago más inexperto puede asegurar, nadie sabe qué puede ocurrir cuando una fuerza poderosa es manipulada en contra de su objetivo…

Cortesía de Ulther

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