CapÃtulo 4: Alianza y Horda
Crónicas de la Guerra en Azeroth
Yo soy Sir Anduin Lothar, hombre de armas de la Hermandad de los Caballos, y guerrero al servicio del Rey. Siento la necesidad de informarte acerca de los eventos que en este tiempo determinan este conflicto. La historia de nuestra batalla contra los orcos inicia cerca de cuarenta años en el pasado. Debo decirte que lo que vas a escuchar al principio te parecerá incomprensible, por la incomprensión misma de la naturaleza de nuestro enemigo. Como estudiante de la historia y de la guerra, lo único que sé es que entender nuestro pasado es determinante para tomar las decisiones de nuestro futuro.
559 Todo ha sido pacÃfico por muchas generaciones, y el reinado de Wrynn III es fuerte y próspero. Las constantes revueltas y luchas por el trono que han caracterizado a reyes anteriores no tienen lugar en la corte de Wrynn. El niño mago Medivh ha nacido de la unión del Conjurador de la Corte y una misteriosa viajera. Después de que el niño nació, la mujer desapareció, y el bebé ha sido admitido en la corte como hijo del reino.
564 El niño prÃncipe Llane ha nacido del Rey Wrynn y Lady Varia. Él es el primero y único hijo de ambos, pero su nacimiento permitirá la continuación de su lÃnea real. Es un gran dÃa para el reino, que se ha celebrado con fiestas y torneos. El Rey Wrynn ha declarado el dÃa festivo para celebrase durante todo su reinado y para marcar la ocasión, le ha dado a cada ciudadano de Azeroth oro sobre su salario.
571 La celebración de la Edad de la Ascensión desde la niñez a la adultez es uno de los mayores acontecimientos de padres e hijos. A Medivh le ha llegado al momento en que se le dé el tÃtulo de Aprendiz de Conjurador de la Corte. Al acercarse la celebración, el muchacho ha presentado problemas para dormir porque oscuros sueños y figuras aparecen en lo más profundo de sus sueños. Sudando frÃo, Medivh camina hacia la recámara de su padre. En el momento en que el Conjurador toca su frente buscando la fiebre, un ardiente fuego ha brotado de los ojos del niño. Este haz de luz ha sido observado en la lejana AbadÃa de Northshire, y un centenar de clérigos ha arribado al castillo. Solamente sus habilidades combinadas con los poderes del Conjurador pudieron contener a Medivh. Como estos poderes son demasiado elevados para él, el muchacho grita en un terrible dolor por las energÃas que son canalizadas a través suyo. Las horas pasan, quizás incluso dÃas, durante los cuales han luchado para derrotar la furia. Entonces, tan simple como soplar una vela, padre e hijo caen sobre el suelo. El Conjurador yace muerto, drenada su vida, y Medivh ha caÃdo en un profundo sueño – su corazón apenas late, y solamente un leve suspiro escapa de sus labios. Luego de una larga discusión, el Rey y el Abad de Northshire han decidido llevarlo a la AbadÃa, para seguridad de niño y reino.
577 Llane ha llegado a su Edad de la Ascensión, y el tÃtulo completo de PrÃncipe de Azeroth ha sido investido en él. En su ceremonia, decenas de miles de devotos le han deseado soporte y larga vida. Durante la noche con su familia, y cerca del crono, un viento helado ha comenzado a soplar en el aire. Una gentil brisa al principio, crece luego en intensidad, hasta que las puertas del gran salón se han arrancado de sus bases. Tan pronto ha cesado el viento, una figura ha entrado, semejante a un gran cuervo. Las antorchas del gran salón se han reencendido con un halo azul y la figura de Medivh ha sido revelada. Como el se ha colocado en frente de la mesa del Rey, los guardas le han cerrado el paso. Un simple movimiento de su mano los ha detenido, congelados en sus puestos. El hechicero, hecho ahora un hombre, explica que sus años de sueño han finalizado. Los años de constantes oraciones de los clérigos de la AbadÃa de Northshire le han permitido tener control de sus poderes. Cuando su espÃritu y su cuerpo estuvieron a tono, ha despertado, y ha salido hacia la Fortaleza de Stormwind. Medivh explica que ha venido a reparar el daño que le hizo a la corte y ha aprovechado la ocasión de la ceremonia de Ascensión del PrÃncipe Llane. De una bolsa que cuelga de su cinturón, ha sacado un cristal de obsidiana, con arenas blancas como la nieve. El joven prÃncipe lo ha mirado de cerca, pero las arenas se encuentran en constante flujo y nunca se acaban. Medivh clama que estas arenas representan al reino, y tanto tiempo como las arenas nunca se acaben, el reino del Rey Wrynn nunca caerá.
583 Seis años han pasado, y la tierra lentamente se ha secado. Los cultivos han muerto en los ricos suelos del reino. Los niños enferman y nunca se recuperan totalmente. Incluso los corazones de las personas de Azeroth se han vuelto oscuros. El invierno ha sido inexplicablemente más frÃo y más largo, y el sol del verano crea sequÃas en la tierra y los dÃas son más oscuros de lo usual. Ningún clérigo o mago ha podido explicar cuál ha sido la causa de estos cambios. Más y más personas se sienten descorazonadas, y donde antes habÃa optimismo, ahora solo hay incertidumbre.
Durante una oscura mañana, el PrÃncipe Llane acude al lado de su padre, cargando el cristal de las arenas. Durante la noche, las arenas han corrido hacia abajo, y están casi vacÃas. El Rey Wrynn toma el cristal entre sus manos. Tan pronto como las últimas arenas caen sobre la base del cristal, un sonido estrepitoso rompe las puertas de la ciudadela de Stormwind. Repentinamente, los salones se han llenado de criaturas horribles. Groseramente deformadas, un cruel reflejo de la humanidad, se lanzan sobre los guardias del Rey y los aniquilan. El rey Wrynn, Llane y lady Varia son escoltados por unos caballeros hacia la AbadÃa de Northshire, prometiendo que las agresivas bestias serán destruidas. Este dÃa no ha llegado aún.
584 A la edad de veinte años, Llane ha sido pronunciado rey de Azeroth. Su misión es clara – raer de la tierra a estas criaturas. Los pocos que han sobrevivido a la batalla se refieren a si mismos como orcos. Cuando son interrogados, prefieren la muerte a dar información. Son crueles, sádicos y viles – no hacen distinción entre soldado o niño, guerrero o mujer. Matan a cualquiera que encuentran sin derecho a súplica. Los pocos humanos que no han muerto por la espada orca son tomados como esclavos y llevados al este, donde los orcos han hecho sus campamentos. Qué hacen con estas personas es aún desconocido, pero lo cierto es que ninguno ha vuelto.
593 Cerca de diez años de escaramuzas y luchas a lo largo de las fronteras ha tenido que resistir el pueblo de Azeroth, pero las hordas orcas siempre han sido rechazadas hacia los pantanos. El rey Llane ha descubierto que los orcos, además de increÃblemente fuertes y viciosos, no están bien entrenados en combate, y siempre atacan desorganizados. Esta puede ser la llave para derrotarles, y es una debilidad que piensa utilizar en el futuro. El misterio al que ningún clérigo o mago ha podido encontrar respuesta es el origen de estas criaturas.
En el décimo año de su reinado, el rey Llane recibe la visita de una viajera misteriosa. Ella ha venido a advertir al Rey que la gran batalla contra su némesis esta cercana. También le dice que la unión entre el Conjurador del Rey y ella tenÃa la intención de crear un niño al cual ella pudiera transmitir sus conocimientos y poderes para bien. Pero no contaba con que fuerzas de otros mundos tratarÃan de dominar al niño. Ahora ha descubierto que los poderes que corren por sus venas han enloquecido a su hijo. Estos poderes han aumentado tanto que ni ella misma ha podido derrotarlo. La viajera también informa al Rey Llane que Medivh fue el responsable de la llegada de los orcos a Azeroth. Cuando niño, durante la batalla con su padre, habÃa abierto un portal a un lugar al que los orcos, y muchas otras criaturas, llamaban hogar. Los orcos son discÃpulos del caos, y ni siquiera Medivh tiene control sobre ellos. Asimismo, la viajera advierte al rey que con el tiempo, Azeroth se verá obligado a luchar contra él y si no logran derrotarlo, ciertamente el mundo sufrirá.
Rumores de guerra llegan desde los pantanos. Los ataques sobre nuestros asentamientos, al principio pobremente ejecutados, ahora se han vuelto más organizados. El rey se ha visto en la necesidad de enviar soldados y arqueros a proteger los asentamientos de la Frontera. Rumores del advenimiento de un gran Señor de la Guerra Orco se han expandido por la tierra. Este se ha mostrado como un gran lÃder y ha unido a los orcos bajo un solo estandarte. Los espÃas y scouts del rey Llane lo han descrito como astuto y sanguinario. Esta temible criatura tiene por nombre Blackhand el Destructor y su control sobre la Horda orca se ha convertido en una maldición para Azeroth. El rey ha ordenado enlistar nuevos reclutas y entrenarlos en los rudimentos del combate, porque ha llegado el tiempo en que el pueblo de Azeroth deba prepararse para la guerra.
Una Breve Historia sobre la CaÃda de Azeroth
Primera Guerra (narrada por la Matriarca de Tirisfal)
Mi nombre es Magna Aegwynn y por cerca de mil años he resguardado los reinos de este mundo y me he encargado de salvaguardar los pueblos de esta tierra contra los etéreos poderes de la Gran Oscuridad del Más Allá. He visto poderosos reinos levantarse y caer. He conocido las conspiraciones de la alta nobleza y los plebeyos para definir el destino de la humanidad.
Es solo recientemente que he tenido, con gran dolor, que involucrarme directamente en los asuntos de los hombres. Por incontables edades he tenido el cargo de mi Orden para servir y proteger a los hombres mortales de los misterios de la Gran Oscuridad, y de los palpables y reales maldades de los reinos del más allá. Para luchar contra las fuerzas de la Dimensión de la Nada he recibido considerables poderes y longevidad que rivalizan incluso con los de los ancestrales Elfos. Por estos poderes también recibà un severo mandato – El Guardián no debe interferir con las trivialidades de los hombres hasta que llegue el tiempo en que se escoja a su sucesor y el manto de los guardianes pase a otro.
Mas yo, Aegwyn, última Guardiana de la Orden de Tirisfal, he juzgado que mi tiempo ha llegado. Cuarenta y dos inviernos han pasado desde que por primera vez en el Reino de Azeroth fui en busca del Conjurador Nielas Aran. Nielas era excepcionalmente talentoso en los simples conjuros mágicos de los hombres, y creo que él podrÃa ser el perfecto padre mortal para mi hijo… y lo es…
He tenido un niño y le he llamado Medivh – o “Guardián de los Secretos” en la Antigua lengua de los Elfos – en el otoño del año 559. Le he transferido mis conocimientos y mis poderes, que dormirán en él hasta manifestarse cuando llegue a su madurez fÃsica. Creyendo que mi trabajo en este mundo estaba hecho y viendo que mi hijo es amado por el pueblo de Nielas, he viajado a través de los campos del tiempo, preparándome para el paso.
Mi ojo vigilante a la distancia ha visto que mi hijo ha avanzado mucho para su joven vida. Me he asegurado que el profundo altruismo de Tirisfal le guié en sus estudios y pruebe su corazón y su mente para hacer de la GuardianÃa, su destino.
En la época en que cumplió su cumpleaños número veinte, el poder escondido dentro de mi hijo despertó. Incapaz de lidiar con las furiosas energÃas cósmicas que han surgido dentro de él, Medivh ha sufrido un masivo trauma psicológico. Ha sido pacificado por los buenos clérigos de Northshire. Lo han llevado a la sagrada AbadÃa y por seis años han atendido su comatoso cuerpo.
Eventualmente, Medivh despertó de su profundo sueño en complete control de sus facultades y poderes. Sin embargo, debajo de su confidente y casi arrogante figura, he conocido que mi hijo se ha vuelto malevolente y corrupto. La visión y el poder que a su nacimiento ha heredado han sido pervertidos por las distantes fuerzas de la Dimensión de la Nada, alterando la parte humana de su alma y marcándolo con su toque maligno para siempre.
No fue solamente hasta que la primera ola de estas fieras criaturas conocidas como los Orcos ha venido desde la oscuridad que me he dado cuenta de lo increÃblemente peligroso que mi hijo puede ser….
El Portal Oscuro y la caÃda de Stormwind
En los oscuros salones de la Torre de los Guardianes, Medivh continúa luchando por su alma. El Rey Llane, noble monarca de Stormwind, temÃa por la oscuridad que habÃa trastornado el espÃritu de su viejo amigo. El rey comunicó sus temores a Anduin Lothar, el último descendiente de la dinastÃa Arathi, quien era general de sus ejércitos. Sin embargo, ninguno de los dos podrÃa haber imaginado que el lento viaje de Medivh hacia la locura traerÃa los horrores que verÃan después.
Como incentivo final, Sargeras prometió gran poder a Gul’dan si él lideraba a la Horda contra Azeroth. Usando a Medivh, Sargeras le dijo al brujo que él serÃa convertido en un dios viviente si encontraba la tumba submarina donde la Guardiana Aegwynn habÃa colocado el cuerpo de Sargeras cerca de mil años antes. Gul’dan accedió y decidió que una vez que Azeroth estuviera vencido, saldrÃa en busca de la legendaria tumba y de su premio. Seguro de que la Horda servirÃa a sus propósitos, Sargeras ordenó el inicio de la invasión.
Uniendo sus poderes, Medivh y los brujos del Concejo de las Sombras abrieron un pasaje dimensional conocido como EL PORTAL OSCURO. Este portal serÃa un puente entre Azeroth y Draenor, y era lo suficientemente grande como para que un poderoso ejército lo cruzara. Gul’dan envió scouts orcos a través del portal para explorar la nueva tierra que iban a conquistar. El retorno de los scouts ha asegurado al Concejo de las Sombras que Azeroth está listo para ser cosechado.
Convencido de que la corrupción de Gul’dan destruirÃa a su gente, un jefe orco se atrevió a hablar contra los brujos. Este bravo guerrero proclama que los brujos han destruido la pureza del espÃritu orco y la invasión venidera serÃa su perdición. Gul’dan, incapaz de matar a un héroe tan popular, se vio forzado a expulsar a este jefe y a todo su clan dentro del nuevo mundo. Su nombre era Durotan, del Clan de los Lobos de Hielo.
Después del exilio de los Lobos de Hielo, solamente unos pocos clanes orcos lo siguieron. Estos rápidamente levantaron una base de operaciones cerca de Black Morass, una oscura y pantanosa área al este del reino de Stormwind, el Pantano de los Susurros. AllÃ, secretamente, el Clan de La Espada Ardiente, la primera fuerza de exploración, empezó a construir una fortaleza. Conforme los orcos empezaban a explorar las nuevas tierras, entraron en inmediato conflicto con los humanos defensores de Stormwind. Aunque estas escaramuzas finalizaban rápidamente, fueron útiles para aprender acerca de las debilidades de ambas razas. Llane y Lothar nunca conocieron datos confiables acerca del número real de orcos y no pudieron imaginar cuán grande era la fuerza que venÃa contra ellos. Después de unos pocos años la mayorÃa de la Horda habÃa cruzado hacia Azeroth, y Gul’dan consideró que el tiempo del primer golpe contra la humanidad habÃa llegado. La Horda lanzó su primer ataque contra el desprevenido reino de Stormwind. Al mando de Kilrogg Ojo Tuerto del clan Pozo Sangriento, y del ogro-mago Cho’gall del clan Martillo del Ocaso, inicio el asedio de la ciudad. El rey Llane contraatacó con sus caballeros, y ante la sorpresiva contraofensiva, la Horda se vio obligada a replegarse. Ante esto, Gul’dan decidió colocar un Señor de la Guerra para toda la Horda, a quien pudiera controlar, cargo que recayó sobre Blackhand el Destructor, del clan Stormreaver, quien era un lÃder particularmente astuto y despiadado. Esto provocó desazón entre algunos de los jefes de los otros clanes, a quienes los soldados veÃan como lÃderes más aptos, en especial los héroes orcos Grom Hellscream (al que se le ordenó quedarse en Draenor para organizar la defensa) y Orgrim Doomhammer (designado como uno de los generales de Blackhand en Azeroth).
Conforme las fuerzas de Azeroth y la Horda chocaban por todo el reino, los conflictos internos empezaron a afectar ambos ejércitos. El rey Llane, que creÃa que los bestiales orcos eran incapaces de conquistar Azeroth, decidió fortificar su posición en su capital de Stormwind. Sin embargo, Sir Lothar estaba convencido de que la batalla deberÃa ser un ataque directo al enemigo, y se vio obligado a elegir entre sus propias convicciones y la lealtad a su rey. Escogiendo seguir sus instintos, Lothar partió hacia la torre-fortaleza de Medivh en Karazhan. Allà contó con la ayuda del joven aprendiz de Medivh, llamado Khadgar, quien también era espÃa del Kirin Tor. Ambos creÃan que derrotando al poseÃdo Guardián, encontrarÃan una solución del conflicto. Luego de un asalto sorpresa, lograron darle muerte al cuerpo del Medivh y, sin saberlo, enviaron al espÃritu de Sargeras hacia el Abismo. Como consecuencia, el puro y virtuoso espÃritu de Medivh también fue liberado y pasó al plano astral…
Aunque Medivh habÃa sido derrotado, la Horda continuó su asedio sobre Stormwind. Cuando la victoria de la Horda parecÃa cercana, Orgrim Doomhammer, jefe del clan Thunderlord, y uno de los más grandiosos jefes de guerra orco, hábil estratega, con decisivo liderazgo, audacia y valor, comenzó a observar la depravada corrupción en que se habÃan sumergido los clanes desde su tiempo en Draenor. Los orcos, consumidos por su sed de sangre, y guiados por un déspota, habÃan perdido totalmente su identidad. Secretamente, se reunió con su viejo camarada, Durotan, quien habÃa regresado del exilio y le habÃa advertido sobre los engaños de Gul’dan. En rápida retribución, los asesinos de Gul’dan mataron a Durotan y a su esposa Draka, dejando vivir únicamente a un pequeño niño orco…
Destrozado por la muerte de su amigo Durotan, Orgrim Doomhammer se decidió a liberar a la Horda de la corrupción demonÃaca y asumir el rol de Señor de la Guerra y jefe del Clan Blackrock, asesinando al tÃtere de Gul’dan, Blackhand el Destructor. En el momento en que Gul’dan cayó vÃctima del trance al morir Medivh, Orgrim asaltó la fortaleza del clan Diente Negro, de Rend y Maim, hijos de Blackhand, que tenÃan el propósito de vengar a su padre, y los envió de vuelta a Draenor. Capturando a Garona, la media orca, y la más letal de los asesinos de Gul’dan, mediante tortura la hizo confesar sus secretos. El Concejo de las Sombras fue descubierto y sus miembros ejecutados, a excepción de Gul’dan, quien al despertar ofreció a Doomhammer un trato que éste no podrÃa rechazar: la formación de los Caballeros de la Muerte, para que hicieran frente a los Caballeros del Rey Llane. Doomhammer inició el ataque final sobre la ciudadela de Stormwind. El rey Llane habÃa subestimado el poder de la Horda, e inició un desesperado intento de buscar ayuda contra los invasores pieles verdes. Sin embargo, fue asesinado por Garona, para que ésta demostrara asà su lealtad a la Horda.
Lothar y sus guerreros, volviendo a casa desde Karazhan, no esperaban la muerte de su rey y la caÃda de su amada patria. Pero regresaron demasiado tarde y lo único que encontraron fue ruinas. La salvaje Horda habÃa reclamado el paÃs y todas sus tierras para sà misma. Forzados a ocultarse, Lothar y sus compañeros juraron salvar su patria cual fuera el costo.
La Alianza de Lordaeron – Mareas de Oscuridad
Segunda Guerra
“Mareas de oscuridad braman sobre el reino de Lordaeron, querido amigo. La sombra vil, cual nube enfermiza de pestilencia, ha corrompido los campos de Stormwind y, voraz y violenta, arrasará a su paso toda noble visión de vida y de esperanza, sin temer a la espada ni a la Luz. Es hora de que seamos lo que siempre fuimos: Una sola nación. Rápido, porque ya vienen”.
Sir Lothar, de la Hermandad de los Caballos, a Lord Uther, de la Orden de la Mano de Plata
Archivos del Kirin Tor.
Tras la llegada a las costas de Lordaeron miles de refugiados de Azeroth, el rey Terenas de Lordaeron convocó un consejo de delegados de cada uno de los siete reinos que gobernaba. Con los terribles relatos de destrucción y matanzas provocadas por la invasión orca de Azeroth, Lord Anduin Lothar convenció al soberano de Lordaeron para que unieran sus fuerzas frente a semejante amenaza. Después de mucho debatir y sopesar, los lores accedieron a la propuesta de Lothar y Terenas, y acordaron unir sus ejércitos bajo el mando general del propio Lothar. Como las orillas de Lordaeron ya habÃan sido saqueadas por pequeñas bandas de ladrones orcos, Lothar encontró un fuerte aliado en su amigo de toda la vida, el almirante Daelin Proudmoore del reino costero de Kul Tiras. Thoras Trollbane, Señor de Stromgarde, también ofreció rápidamente su apoyo a la Alianza recién forjada, saboreando la proximidad de gloriosas batallas. Pero estos guerreros no eran los únicos que se preparaban para la guerra…
Como el mandato real dictaba que se debÃan emplear todas las defensas en la guerra contra el mal, Alonso Faol, abad de la recién destruida abadÃa de Northshire, localizada al norte de Stormwind, convenció a los ministros eclesiásticos de Lordaeron para que equiparan igualmente a sus clérigos y fieles con armas de guerra. De la misma manera en que los guardianes habÃan empuñado espadas de luz para defender los cielos, los hombres santos de la tierra debÃan prepararse para combatir contra las oscuras tinieblas que se acercaban amenazantes desde el sur. Uno de los clérigos, aprendiz del arzobispo Alonso Faol, fue testigo de la destrucción de la AbadÃa de Northshire en Azeroth por parte de la Horda durante la Primera Guerra. Este sacerdote, llamado Uther Lightbringer, ha comprendido que el esfuerzo que su Orden, la Iglesia de la Sagrada Luz, hizo durante la Primera Guerra, no habÃa sido suficiente para contener el poder de los orcos. Por esto, Uther ha viajado hasta el Lago Darrowmere, en el norte de Lordaeron, para cristianizar a los Caballeros de la Orden de la Mano de Plata y enlistarlos en las filas reales. Estos nobles y valientes caballeros han aceptado el Código de la Luz, y se han convertido en los primeros Paladines. Sin embargo, la Alianza ha recibido el primer golpe y no precisamente de los orcos. Durante el viaje a Darrowmere, Uther fue atacado por piratas provenientes de la ciudad de Alterac. Con este hecho, Uther ha descubierto la conspiración Lord Perenolde, Señor de Alterac, que ha traicionado a la Alianza, haciendo un trato con Doomhammer, con el afán de apoderarse de sus ricas tierras. A pesar de esto, el primero de los Paladines no está dispuesto a dejar caer a su pueblo tan fácilmente. Bendecidos en las Iglesias y los monasterios de Lordaeron, los Paladines se lanzan a la batalla con la fe como escudo y con el Martillo de la Luz como arma.
AsÃ, Lothar no está solo. A su lado combaten Uther Lightbringer, Capitán de los Paladines de La Mano de Plata de Lordaeron; Daelin Proudmoore, Almirante de la Armada de Kul Tiras; Thoras Trollbane, Señor de Stromgarde; Genn Greymane, Señor de Gilneas; los poderosos magos de la Ciudadela Violeta de Dalaran, enviados por el Kirin Tor, y Turalyon, uno de los más experimentados de sus lugartenientes. Pero Lothar ha sido también hábil para ganarse otros poderosos aliados. Por los antiguos pasadizos subterráneos de Khaz Modan, llegaron los estoicos enanos de Ironforge, al mando de Muradin Bronzebeard, hermano del rey Magni, anunciando que los orcos ya habÃan empezado a asaltar su reino en las montañas. Los enanos ofrecieron su apoyo, armas e ingeniosas tecnologÃas. Los humanos, por su parte, les aseguraron que los orcos serÃan expulsados a toda costa. De Aerie Peak han descendido los Wildhammers, montando sus impresionantes grifos. De la tecno-ciudad de Gnomeregan, los astutos gnomos, han enviado a sus hábiles pilotos e ingenieros en socorro de la Alianza, junto con sus poderosos tanques de vapor y autogiros. Los solitarios elfos de Silvermoon, al mando de la Ranger Alleria Windrunner, se aventuraron a salir desde los tupidos bosques de Quel’thalas para ofrecer sus servicios. Sus magias, muy relacionadas con las fuerzas terrenales, mostraban que los orcos habÃan profanado las tierras de Lordaeron como parte de sus siniestros planes. Anasterian Sunstrider, regidor de Quel’thalas, ha enviado a sus arqueros, sacerdotes y hechiceras. Estos, largamente desinteresados en el conflicto por venir, tienen una deuda de honor con Lothar porque es el único descendiente de los Arathi, que les habÃan ayudado en épocas pasadas. Se echó tierra a los prejuicios malignos que habÃan existido desde antaño entre las tres razas y se creó un vÃnculo entre estos antiguos vecinos, vÃnculo conocido como “LA GRAN ALIANZA DE LORDAERON”.
AsÃ, unidos por las armas frente a un mismo enemigo, la Alianza se erige por encima de las orillas del destino y espera la llegada de la Marea oscura.
La Horda, ahora liderada por Señor de la Guerra Orgrim Doomhammer, también ha hecho alianzas. Desde Draenor han llegado los gigantescos y brutales Ogros, bajo el liderazgo del ogro Cho’gall del clan Twilight Hammer, y los Trolls Amani del bosque de Silverpine, lanzadores de hachas y acérrimos rivales de los Altos Elfos, han decidido pelear por la Horda, al mando de su lÃder Zul’jin, recientemente liberado de una prisión en Quel’thalas. Asimismo, los ambiciosos Goblins, siempre deseosos de poseer oro, se han aliado con la Horda, y la han provisto de maquinaria de asedio, zeppelines y barcos. Una masiva campaña ha iniciado para tomar el reino Enano de Khaz Modan y las regiones sur de Lordaeron, y la Horda ha diezmado toda oposición.
Las épicas batallas de la Segunda Guerra recuerdan grandes enfrentamientos navales y peleas aéreas masivas. En las profundas cavernas de Khaz Modan ha sido desenterrado un poderoso artefacto, conocido únicamente como Alma de Demonio. Gracias a este artefacto, los brujos orcos han logrado a esclavizar a una gran dragona roja y a sus hijos. Amenazada con destruir sus preciosos huevos, la Horda ha forzado a Alexstrasza, la Protectora de la Vida, la Reina de los Dragones, a mandar a sus hijos a la guerra. Los nobles dragones rojos han sido forzados a pelear por la Horda y se han enfrentado, apoyados por los zeppelines goblins, en gigantescas batallas contra los autogiros de los gnomos, los jinetes de grifos de los Wildhammers y los Rangers Elfos. Genn Greymane ha levantado un fenomenal muro defensivo alrededor de Gilneas, para retrasar lo máximo posible el avance de la Horda, el famoso “Muro de Greymane”.
La guerra ruge a través de los continentes de Khaz Modan, Lordaeron y Azeroth. La Horda ha incendiado las fronteras boscosas de Quel’thalas y ha realizado enormes ataques navales a las refinerÃas de aceite de Kul Tiras y a los puertos y ciudades costeras de Lordaeron. El Almirante Proudmoore ha contraatacado con la Armada cañoneando las posiciones de los orcos sobre las costas del norte de Khaz Modan. Uther y los Paladines montan asedio a la ciudad de Alterac, pero gracias a una revuelta provocada por los propios campesinos, Lord Perenolde es depuesto, pero logra escapar. Las fuerzas de Turalyon chocan de frente contra los jinetes de lobos de la Horda. Las grandes ciudades y pueblos han sido arrasados y devastados por el conflicto, y a pesar del ingente esfuerzo, Lord Lothar y los aliados se han visto obligados a retroceder hasta las murallas mismas de la Ciudad Capital.
Sin embargo, durante los dÃas finales de la Segunda Guerra, cuando la victoria de la Horda sobre la Alianza parecÃa segura, una terrible disputa surgió entre los dos orcos más poderosos sobre Azeroth. En el momento de la muerte de Medivh, Gul’dan se encontraba conectado psÃquicamente con el corrupto Guardián, por lo que habÃa caÃdo en un estado de shock que le permitió a Doomhammer tomar el control de la Horda. Al despertar, se encontró con que el lÃder orco se habÃa hecho con la Horda, y habÃa matado a Blackhand y a todos los miembros del Concejo de la Sombra. Rencoroso, Gul’dan no guardaba ninguna lealtad hacia Orgrim, pero lo apoyó mientras llegaba el momento adecuado. Inclusive, para ganarse la simpatÃa del nuevo Señor de la Guerra, capturó los cuerpos de varios caballeros de la Alianza caÃdos en la batalla, e invocando a los miembros asesinados del Concejo, logró que sus espÃritus revivieran en los cuerpos de los caballeros, a quienes llamó Caballeros de la Muerte. Orgrim estaba complacido con los Caballeros de la Muerte, pues eran poderosos aliados en la batalla, pero no sabÃa que éstos eran fieles únicamente a Gul’dan. Mientras Doomhammer prepara su asalto final sobre la Ciudad Capital de Lordaeron – un asalto que hubiera resquebrajado los últimos remanentes de la Alianza – Gul’dan y sus seguidores, los clanes Stormreaver y Twilight Hammer (con su lÃder el ogro Cho’gall a la cabeza), abandonaron sus puestos y se hicieron a la mar. El irritado jefe Doomhammer, viendo reducidas sus fuerzas debido a los engaños de Gul’dan, ha tenido que abandonar su más grande oportunidad de victoria sobre la Alianza.
Mirando el costo de la traición de Gul’dan, Doomhammer envÃa sus fuerzas para asesinarlo y hacer volver a los renegados. Para su desgracia, Gul’dan ha desaparecido. Con su lÃder perdido, los clanes renegados cayeron fácilmente ante las legiones de Doomhammer. Con la rebelión acabada, la Horda ha sido incapaz de recuperarse de sus pérdidas. La traición de Gul’dan no solo le ha dado esperanza a la Alianza, sino también tiempo para reagruparse y contraatacar.
Lord Lothar se ha dado cuenta de que la Horda se ha fracturado, ha reunido sus fuerzas y ha empujado, en un choque frontal directo, a Doomhammer hacia el sur, obligándolo a replegarse hacia el corazón de la destruida Stormwind. AllÃ, las fuerzas de la Alianza han arrinconado a la Horda en retirada en el fuerte volcánico de Blackrock Spire, donde el clan del Señor de la Guerra tiene su base. En el fragor de la batalla, los dos bravos lÃderes se han encontrado. No se ha visto hasta ahora combate más bravÃo. Al final, Lord Lothar ha caÃdo mortalmente herido: Doomhammer logra derrotarlo, aunque el Señor de la Guerra tampoco ha salido ileso. Sin embargo, lejos de desalentarse, la muerte de Lothar no produce el efecto que Orgrim hubiera deseado. Perdido su lÃder, el lugarteniente Turalyon levanta el escudo de su comandante y dirige un furibundo ataque suicida a la base, y a la undécima hora, la Horda ha retrocedido hasta el abismal Pantano de los Susurros, a los pies mismos del Portal Oscuro. Finalmente, Uther y los Paladines realizan un ataque temerario a la fortaleza del Clan de la Espada Ardiente, logrando abrir una brecha hacia el Portal. Las fuerzas de Turalyon y Uther combinadas avanzan y destruyen el Portal Oscuro, la mÃstica puerta que conecta a los orcos con su hogar en Draenor. Únicamente Kilrogg Ojo Tuerto ha logrado escapar hacia Draenor. Sin capacidad para recibir refuerzos y divididos durante la batalla, la Horda finalmente ha caÃdo ante el poder de la Alianza.
Los escasos clanes orcos que han sobrevivido han sido capturados y colocados en campos de internamiento. Aunque la Horda ha sido finalmente derrotada para bien, algunos aún están altamente escépticos de que por fin haya paz. Khadgar, ahora un archimago de algún renombre, ha convencido a la Alianza de construir el fuerte de Nethergarde para vigilar las ruinas del Portal Oscuro y asegurarse de que no haya futuras invasiones desde Draenor.
La Invasión de Draenor – Más allá del Portal Oscuro
Fragmentos del diario de un escudero humano. Archivos del Kirin Tor
Con los fuegos de la Segunda Guerra apagándose, la Alianza lleva a cabo reducidas misiones para acabar con los últimos vestigios de la Horda orca. Un gran número de campos de internamiento han sido construidos en el sur de Lordaeron, al este de Aerie Peak. La vieja fortaleza de Durnholde, elevada sobre una colina que observa todo el valle, fue elegida como guardiana de los campos de internamiento orcos. Lord Aedelas Blackmoore, uno de los generales más destacados durante la Segunda Guerra, ha sido designado patrón de Durnholde. A su vez, Danath Trollbane, un mercenario de la ciudad de Stormgarde que ha sido reconocido como héroe luego de asumir el mando de las fuerzas de su ciudad durante el asedio de la Horda, es designado como guardián de uno de los campos de internamiento donde los más fieros guerreros orcos fueron colocados. El mismo Señor de la Guerra, Orgrim Doomhammer, ha sido puesto preso y se ha constituido en un esclavo personal de mismo rey Terenas. Solamente un clan, los Bleeding Hollow de Kilrogg Ojo Tuerto, ha logrado escapar del control de la Alianza y se refugia en las montañas Redrigde.
En el infernal mundo de Draenor, un nuevo ejército orco se prepara para golpear a la inadvertida Alianza. Ner’zhul, el antiguo mentor de Gul’dan, ha reunido los clanes sobrevivientes bajo su negro estandarte. Aliado con el clan Diente Negro de Rend y Maim (hijos de Blackhand el Destructor) y apoyado por su propio clan Shadowmoon, el viejo chamán planea abrir un número de portales sobre Draenor que conduzca a la Horda a nuevos e inexplorados mundos. Luego de abrir nuevamente el Portal Oscuro, Kilrogg y los Bleeding Hollow fueron aclamados como héroes. Algunos clanes, sin embargo, no confiaban del todo en los planes de Ner’zhul. Fenris el Cazador, capitán del ejército de Sythegore y jefe del clan Thunderlord, sugirió al viejo chamán continuar con la conquista iniciada por Doomhammer en Azeroth, pero Ner’zhul no compartÃa su visión. Secretamente, Fenris y todo el clan Thunderlord fueron destruidos por los Shadowmoon, el clan de Ner’zhul.
Conociendo que la Calavera de Gul’dan, su antiguo discÃpulo, habÃa sido capturada por Tagar Spinebreaker del clan de orcos canÃbales Bonechewers, Ner’zhul destruyó al clan y usurpó la Calavera. A su vez, pretendÃa robar más artefactos de Azeroth y usarlos para abrir los portales. La nueva Horda, liderada por el joven Grom Hellscream (del clan Warsong) y el veterano Kilrogg Ojo Tuerto, sorprendió las defensas de la Alianza e ingresó al paÃs. Bajo los quirúrgicos mandatos de Ner’zhul, los orcos rápidamente obtuvieron los artefactos que necesitaban y volvieron a la seguridad de Draenor. Luego de robar el Bastón Enjoyado de Sargeras, la Horda batalló contra Alterac por el Libro de Medivh, y robó el Ojo de Dalaran de la reconstruida Isla de la Cruz.
Advertidos por el ataque repentino de los orcos, los magos del Kirin Tor convencen al rey Terenas de realizar una expedición hacia Draenor, más allá del Portal Oscuro, y acabar con la amenaza orca de una vez por todas. Las fuerzas de la Alianza, al mando del General Turalyon y del archimago Khadgar, salen de la fortaleza Nethergate, y marchan sobre Draenor e inmediatamente, en las terribles praderas de la PenÃnsula del Infierno, entraron en combate con los clanes de Ner’zhul, los Warsong, los Bleeding Hollow y los Shatterend Hand, éste último al mando del jefe Bladefist. Dándose cuenta del catastrófico resultado que tendrá el hechizo del brujo orco, Khadgar en persona, junto a Turalyon, la Ranger elfa Alleria Windrunner, el veterano Danath Trollbane y el enano Kurdran Wildhammer (montado en su leal grifo Sky’ree), hacen un desesperado intento por detenerlo. A pesar de esto, Khadgar no fue capaz de prevenir que el chamán abriera los portales a otros mundos. Sin embargo, un terrible precio se tuvo que pagar por ello. Las tremendas energÃas de los portales provocaron que Draenor empezara a consumirse en una terrible espiral de destrucción. Mientras las fuerzas de Turalyon trataban desesperadamente de volver a Azeroth, el mundo de Draenor se comprimÃa sobre sà mismo. Grom Hellscream y Kilrogg Ojo Tuerto, viendo que la locura de Ner’zhul habÃa traÃdo la perdición a toda su raza, reunieron a los orcos remanentes y lograron escapar hacia la relativa seguridad de Azeroth.
En Draenor, Turalyon y Khadgar decidieron hacer un último sacrificio destruyendo el Portal Oscuro desde su lado. Aunque esto les costarÃa sus vidas y las de sus compañeros, sabÃan que era la única forma de asegurarse la supervivencia de Azeroth. Gracias a la ayuda del ogro Mogor, jefe del Clan de la Calavera, logran recuperar el Libro de Medivh y pasarlo al otro lado con unos pocos sobrevivientes. Inmediatamente que Hellscream y Ojo Tuerto luchaban su camino entre las filas humanas en un desesperado esfuerzo por la libertad, el Portal Oscuro explotaba detrás de ellos. No habÃa regreso.
Ner’zhul y su leal clan Shadowmoon lograron pasar a través de uno de los portales más grandes. Rend y Maim y el Clan Diente Negro no pudieron escapar y quedaron atrapados en la caótica dimensión. Luego una masiva explosión separó los continentes de Draenor. Los océanos ardientes se abalanzaron sobre la tierra y el torturado mundo fue finalmente consumido en una masiva y apocalÃptica implosión.
El Nacimiento del Rey Lich
Leyendas alrededor de una fogata…
Ner’zhul y sus seguidores entraron en el Torbellino del VacÃo, el plano etéreo que conecta todos los mundos que forman la Gran Oscuridad del Más Allá. Desafortunadamente, Kil’jaeden y sus demonios los esperaban. Kil’jaeden, quien deseaba vengarse por el estúpido desprecio de Ner’zhul, lentamente desmembró al viejo chamán, parte por parte. Kil’jaeden cuidó de que el espÃritu del chamán continuara vivo e intacto, por lo que Ner’zhul observó dolorosamente cómo su cuerpo era desmembrado. Ner’zhul suplicó al demonio que dejara en paz su espÃritu y le diera muerte, pero el demonio le replicó que el Pacto de Sangre que habÃan hecho hace mucho tiempo continuaba vigente y que todavÃa Ner’zhul tenÃa un propósito para el cual servir.
El fracaso de los orcos en conquistar el mundo para la Legión Ardiente habÃa forzado a Kil’jaeden a crear un nuevo ejército que llevara el caos a los reinos de Azeroth. Este nuevo ejército no deberÃa caer en las mismas pequeñas rivalidades y luchas internas que plagaron a la Horda. DeberÃa ser inmisericorde y persistente en su misión. Esta vez, Kil’jaeden no admitirÃa errores.
Manteniendo en espÃritu de Ner’zhul en éxtasis, Kil’jaeden le dio una última oportunidad de servir a la Legión o sufrir eterno tormento. Una vez más, Ner’zhul aceptó pactar con el demonio. Su espÃritu fue colocado en un bloque de hielo y diamante especialmente diseñado de los lugares más lejanos del Torbellino del VacÃo. Atrapado en este casco congelado, Ner’zhul sintió que su conciencia se expandÃa diez veces más. Transformado por los caóticos poderes del demonio, Ner’zhul se habÃa vuelto una entidad espectral de inmenso poder. En ese momento, el orco conocido como Ner’zhul dejó de existir para siempre, y el Rey Lich habÃa nacido.
Los leales caballeros de la muerte de Ner’zhul y los chamanes del clan Shadowmoon también fueron transformados por las caóticas energÃas del demonio. Los perversos hechiceros fueron descuartizados y rearmados como liches esqueléticos. Los demonios se aseguraron que aún en la muerte, los seguidores de Ner’zhul le servirÃan incuestionablemente.
Cuando el tiempo fue el correcto, Kil’jaeden explicó la misión para la cual el Rey Lich habÃa sido creado. Ner’zhul librarÃa una plaga de muerte y terror a lo largo de Azeroth que arrasarÃa la civilización humana para siempre. Todos aquellos que murieran por la plaga se levantarÃan de nuevo como muertos vivientes, y sus espÃritus quedarÃan eternamente unidos a Ner’zhul. Kil’jaeden prometió a Ner’zhul que una vez que cumpliera su oscura misión de azotar la humanidad, le dejarÃa libre de su maldición y le darÃa un nuevo y sano cuerpo en el cual habitar.
Aunque Ner’zhul parecÃa ansioso de iniciar su parte, Kil’jaeden permanecÃa escéptico de sus débiles lealtades. La ausencia de cuerpo del Rey Lich y su prisión de hielo aseguraban su buena conducta por corto tiempo, pero el demonio sabÃa que deberÃa colocar un ojo vigilante sobre él. Para este fin, Kil’jaeden asignó a su élite demonÃaca, los vampÃricos Señores del Terror, de vigilar a Ner’zhul y asegurarse de que cumpliera su cometido. Tichondrius, el más poderoso y astuto de los Señores del Terror, aceptó el reto; se encontraba fascinado por la severidad de la plaga y la potencial habilidad del Rey Lich para el genocidio
Icecrown y el Trono de Hielo
Kil’jaeden envÃo el casco de hielo con Ner’zhul de vuelta al mundo de Azeroth. El endurecido cristal cruzó el negro cielo y se estrelló en el desolado continente de Northrend, clavándose profundamente en el glaciar de Icecrown. El cristal congelado, moldeado y resquebrajado por el violento descenso, tomó la forma de un trono, y el vengativo espÃritu de Ner’zhul pronto tomó conciencia de ello.
Desde los confines del Trono de Hielo, Ner’zhul comenzó a explorar con su vasta conciencia y tocó las mentes de los habitantes nativos de Northrend. Con poco esfuerzo, esclavizó las mentes de las muchas criaturas indÃgenas, incluyendo los trolls de hielo y los fieros wéndigos, y dirigió a sus malvados hermanos hacia la Sombra. Usando sus poderes casi ilimitados, creó un pequeño ejército que se albergó en los laberintos de Icecrown. Conforme del Rey Lich manejaba sus crecientes habilidades bajo la persistente vigilancia de los Señores del Terror, descubrió un remoto asentamiento humano en la costa de las vastas Ruinas del Dragón. Ner’zhul decidió probar sus poderes en los desprevenidos humanos.
Ner’zhul lanzó su plaga – la cual se habÃa originado desde las profundidades del Trono de Hielo, en los desperdicios árticos. Controlando la plaga con su voluntad, atacó la villa humana. Al cabo de tres dÃas, todos en el asentamiento habÃan muerto, pero casi inmediatamente, los habitantes muertos empezaron a levantarse como cuerpos zombificados. Ner’zhul podÃa sentir sus espÃritus individuales como si fueran parte de él mismo. La inmensa cacofonÃa en su mente causó que Ner’zhul se hiciera más poderoso, sus espÃritus le proveyeron de mucho más sustento. Descubrió que era juego de niños controlar a las acciones de los zombis y hacerlos cumplir sus deseos.
Durante los siguiente meses, Ner’zhul continuo experimentando con su plaga de muertes vivientes subyugando a cada humano habitante de Northrend. Con su ejército de muertos vivientes creciendo diariamente, supo que su verdadera prueba estaba cerca.
Guerra de la Araña
Ruinas de Azjol-Nerub
Ner’zhul continuó consolidando su poder en su base de Northrend. Una gran ciudadela fue erigida en el glaciar Icecrown y fortificada por las crecientes legiones de los muertos. Pero, mientras el Rey Lich afirmaba sus fuerzas en Northrend, el Imperio subterráneo de Azjol-Nerub, el cual habÃa sido fundado por una raza de siniestras arañas humanoides, envió a sus guardia de guerreros de élite contra Icecrown con el propósito de acabar con el dominio del Rey Lich. Para mayor frustración, Ner’zhul comprobó que los malignos nerubian eran inmunes no solo a la plaga, sino a su dominación telepática también.
Los señores araña Nerubian, descendientes de los insectoides Azil’Aqir, comandaban inmensas fuerzas y sus vastas redes subterráneas estrechaban casi la mitad de la ciudadela de Northrend. Sus tácticas de guerrillas sobre las fortalezas del rey Lich iban esperanzadas en derrotarlo con el tiempo. La Guerra de la Araña se ganó por desgaste. Con la ayuda de los siniestros Señores del Terror y los innumerables guerreros muertos vivientes, el rey Lich invadió Azjol-Nerub y destruyó los templos subterráneos, que cayeron sobre las cabezas de los señores araña Nerubian.
Aprovechando la existencia cercana del cementerio de los Dragones Azules, el Dragonblight, Ner’zhul utilizó sus poderes de nigromancia para animar los esqueletos de los Dragones, a los que llamó Wyrns de hielo, sus mascotas favoritas, y los lanzó en un inmenso ataque aéreo sobre Azjol-Nerub. Finalmente, montó un terrible asedio sobre la Fortaleza de Draktharon, donde el último de los Reyes Nerubian, Anub’Arak el Inmisericorde, habÃa atrincherado sus fuerzas. Durante el ataque, el gran Anub’Arak cayó mortalmente herido. Su cuerpo fue momificado y enterrado en un sarcófago bajo un ziggurat, según la tradición nerubian. Como los nerubian eran inmunes a la plaga, Ner’zhul utilizó sus poderes de nigromancia para levantar los cuerpos de los guerreros araña y aliarlos a él. Estos serÃan conocidos como Demonios de la Cripta. Astutamente, el rey Lich levantó también al caÃdo rey Anub’Arak, y lo designó general de su ejército.
Como testamento de su tenacidad y osadÃa, Ner’zhul adoptó el estilo arquitectónico distintivo de los nerubian para sus propias fortalezas y estructuras. Libre para liderar sin oposición su reino, el Rey Lich se preparó para su verdadera misión en el mundo. Explorando entre las tierras humanas con su vasta conciencia, el Rey Lich llamó a cualquier alma oscura que estuviera dispuesta a escuchar…
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