Bienvenidos otra vez a Conociendo el lore. Es hora de continuar donde dejamos en la primera parte, donde la Horda actual recién se habÃa formado, y a pesar de la aparente paz que se habÃa logrado luego de los eventos que ocurren en Hyjal, la intervención de Daelin Proudmoore prende el fuego del odio entre estas dos facciones una vez mas. Es hora de que volvamos a hablar de orcos, de alianzas y traiciones, en Conociendo el lore es momento de seguir con La Horda.
Las tensiones entre la Horda y la Alianza siguieron creciendo entre si hasta el punto en donde vemos lo que sucede cuando es lanzado World of Warcraft. Cuatro años después de la guerra en Hyjal contra la Legión Ardiente y un año después de la formación del Filo Ardiente… Los tambores de la guerra resonaban una vez mas a pesar de los intentos de Jaina y Thrall para hallar la paz. En World of Warcraft las luchas entre la Alianza y la Horda se debe en gran parte por territorios. La invasión de los orcos en Vallefresno, la lucha entre los restos de la marina de Kul Tiras y los orcos de Durotar, el constante enfrentamiento entre los Taurens de Mulgore y los enanos arqueólogos que deseaban investigar la tierra y la fiera lucha entre los humanos sobrevivientes de la plaga y los Renegados, que tomaron la ciudad de Lordaeron. Aun asÃ, cada bando tenia sus propios conflictos internos.
Por el lado de la Horda, la continua amenaza de Rend Blackhand que se auto proclamaba el autentico lÃder de la Nueva Horda de Azeroth, y atacando continuamente desde su fortaleza en Cumbre de Roca Negra. La razón por la que Rend se atrevÃa a desafiar a la Horda era porque tenia a un poderoso aliado, Lord VÃctor Nefarius, mejor conocido como Nefarian, hijo de Deathwing. Nefarian tenia la tarea, que le fue encargada por su padre, de vigilar la Cumbre de Roca Negra y mantener a los orcos bajo el dominio del Vuelo Negro. Este plan fue bastante exitoso… Expulsando a los enanos Hierro negro hacia las profundidades de Roca Negra, Nefarian tomo el control sobre la Cumbre y domino esta zona junto con sus orcos y la “Nueva Horda”.
Mas allá de este exitoso plan, nos enteramos que su hermana, Onyxia, estaba intentando destruir a la Alianza desde su interior. En vez de que la Horda dejara que el Vuelo Negro destruyera la Alianza, Thrall nos encarga de que ataquemos al Vuelo Negro para impedir esto. En parte porque a pesar de que la Alianza es una amenaza, también lo es y en mayor medida, que el Vuelo Negro recupere todas sus fuerzas, pero por otra parte, Thrall no querÃa volver a los años y años de guerra entre ambos bandos, esto marcarÃa el rumbo futuro de la Horda, tomen nota mental de esto, ya que mas adelante traerá importantes repercusiones.
Cuando la amenaza de Onixya y Nefarian fue neutralizada, una mucho mayor tuvo lugar, la antigua y olvidada raza de los Quiraji despertó debido a alguna causa desconocida, amenazando toda la vida en Azeroth. Es aquàcuando la Horda y la Alianza trabajan de nuevo juntas ante una amenaza mayor, preparándose para la segunda Guerra del Mar de Dunas. Thrall designo a su Supero Comandante, el Altoseñor Varok Saurfang, para que se encargue de liderar las fuerzas de la Horda, es asàcomo una vez mas, la Horda se moviliza para enfrentarse contra los Quiraji y contra su lÃder, el Dios Antiguo C’thun. Los ejércitos salieron victoriosos sobre los Quiraji, no sin perder muchas vidas. Pero cuando la Horda recién se estaba reponiendo de la batalla en Silithus, una nueva y alarmante noticia llego desde el Este… El Azote se estaba moviendo, una Necropolis, no cualquiera, sino la mas temible y poderosa que jamas habÃa sido creada, se instalo en las Tierras Plagadas, la temible Naxxramas llego a las antiguas tierras de Lordaeron, y su lÃder Kel’thuzad amenazaba con destruir todo a su paso.
Luego de la derrota de Kel’thuzad, las cosas parecÃan volver a su cauce normal, pero aun asÃ, La Horda y la Alianza seguÃan luchando entre ellas, a pesar de que ambos bandos habÃan luchado juntos contra una amenaza mayor (Onixya, Nefarian, C’thun y Kel’thuzad). Pero entonces, facciones neutrales como el Circulo Cenarion, una orden de druida Taurens y Elfos Nocturnos, y el Alba Argenta, facción que luchaba contra la plaga en las Tierras Plagadas, se rehusaron tomar parte de alguna facción, ya que luchar entre la Alianza y la Horda era solo una perdida de tiempo, porque todavÃa existÃan amenazas mayores, es asàcomo la visión de Thrall y Jaina se comenzó a propagar.
Desafortunadamente, muy pocos compartÃan la visión de paz entre ambas facciones. Poco tiempo después de la derrota de Naxxramas, el mundo se perfilaba hacia el caos una vez mas tomando la forma de los supervivientes Draenei, que se estrellaron en las Islas Bruma Azul. Esto para la Alianza significaba nuevos aliados, pero para la Horda (y especialmente para los orcos) eran malas noticias. Por que?, debido a los orcos de Draenor, cuando estaban bajo la influencia demonÃaca, asesinaron al %80 de la población de los Draenei. Para agregar, la Horda recibió a una nueva raza de aliados, los Sin’dorei o Elfos de Sangre, que se separaron de la Alianza ante la negación de ayuda para defender su reino ante los ataques de Arthas, y la destrucción del Pozo del Sol, que fue corrompido con la resurrección de Kel’thuzad.
Los Elfos de Sangre eran unos extraños e inestables aliados, pero tenÃan el apoyo total de la Dama Oscura, Lady Sylvanas Windrunner, antigua Comandante de los ejércitos de Quel’Thalas y ahora lÃder de los Renegados. Thrall tenia sus propias razones para aceptar a los Sin’dorei en la Horda, no solamente porque la sed de magia de los Elfos le recordaba a la pacto de sangre a la que habÃa estado sometido su raza, sino que los Sin’dorei habÃan sido los primeros en establecer un puesto de avanzada en Terrallende. Thrall estaba muy interesado en Terrallende, la tierra natal de su gente, y el hogar que él nunca piso. El Jefe de Guerra querÃa localizar a los restos de los antiguos orcos, y con la ayuda de los Elfos de Sangre, esto quizas podrÃa ser posible.
Después de instalar un puesto de avanzada en la PenÃnsula de Fuego Infernal, ciertamente fueron encontrados varios orcos de Draenor. Mientras que una gran parte de Terrallende estaba dominada por orcos viles, que todavÃa seguÃan bajo el dominio de la Legión Ardiente, también encontraron a un pequeño grupo que jamas fue afectado por la contaminación demonÃaca. Estos orcos, se llamaban a si mismos los “Mag’har”, que significa “Incorruptos” o “No-corrompidos” en la lengua de los orcos, nunca formaron parte del pacto de sangre original con Mannoroth. Luego del pacto de sangre, una enfermedad conocida como la “Viruela Roja” se comenzó a extender por toda la Horda, aquellos que contraÃan esta enfermedad eran enviados a una Aldea en cuarentena que se encontraba en Nagrand, esta aldea era Garadar. Estos orcos de piel marrón no tenÃan nada de corrupción en su sangre, y aun cuando Draenor resulto totalmente devastado, este pequeño grupo de orcos se siguió aferrando a sus antiguas tradiciones.
Thrall se alegro al ver a ese pueblo, ya que no solamente seguÃa existiendo un pueblo pacifico, sino que se encontró con varios nombres conocidos. HabÃan orcos como Dranosh Saurfang, hijo de Varok… Jorin Deadeye, hijo de Kilrogg Deadeye, antiguo lÃder del clan Foso Sangrante. Y otro orcos que respondÃa al nombre de Garrosh Hellscream, hijo de Grommash, antiguo mentor y querido amigo de Thrall.
Garrosh, junto con Jorin Deadeye, guió a los Mag’har hacia Garadar, supervisado por la Abuela Geyah, quien se enfermo en el viaje. Esto preocupo terriblemente a Garrosh, que de niño habÃa sido enviado con los Mag’har y sabia muy poco acerca de su padre. Lo único que conocÃa era lo siguiente: Gromm tenia un ansia de poder como ningún otro, y a pesar de ser advertido por Ner’zhul, bebió de la sangre de Mannoroth, ligando su alma y la de la gran mayorÃa de los orcos a la Legión Ardiente. Esto abrumaba mucho a Garrosh, no solamente por la vergüenza que sentÃa, sino que creÃa que podrÃa cometer el mismo error que su padre. Garrosh sabia que cuando la Abuela Geyah muriera, él tomarÃa el liderazgo de los Mag’har, pero temÃa no poder ser lo suficientemente bueno para liderar a la única tribu de orcos sin corromper de todo Terrallende.
Fue la llegada de Thrall a Terrallende y el reencuentro entre Geyah, que no resulto ser otra que la abuela del Jefe de Guerra, lo que saco a Garrosh de ese estado depresivo. Después de enterarse de lo que creÃa Garrosh de su padre, Thrall le contó lo que sucedió cuando Gromm abandono Draenor, le contó de su arrepentimiento, le contó sobre su apoyo a las nuevas creencias de la Horda, y le relato lo que sucedió cuando lucharon contra el Señor del Foso Mannoroth, como su padre libero a todos los orcos del pacto de sangre que los ligaba a la Legión Ardiente. De pronto, Garrosh no solamente salio del estado en el que estaba, sino que se armo de fuerza y confianza, ya que su padre no habÃa sido alguien de quien avergonzarse… Él habÃa sido un héroe.
AquÃÂ es donde, accidentalmente, las creencias de la nueva Horda comienzan a ser cuestionadas.
Ya fuera por bondad, porque vio en Garrosh una parte de Gromm, o por el mero hecho de que querÃa un representante de los pacÃficos Mag’har en su consejo, Garrosh viajo con Thrall hacia Orgrimmar, y se convirtió en un consejero del Jefe de Guerra.
Esta es, probablemente, la peor desicion que haya tomado Thrall.
Garrosh inmediatamente comenzó a confrontarse con Thrall acerca de las ideas de paz del Jefe de Guerra, y cuestionando su autoridad, diciendo que un verdadero jefe de guerra atacarÃa a la Alianza en una guerra abierta. Esto dio lugar a un gran cuestionamiento de los orcos sobre la autoridad de Thrall, todo esto sucedÃa, mientras las Fuerzas del Azote se levantaban una vez mas, y el comienzo de la Cólera del Rey Exánime estaba muy cerca.
Thrall se enfrento en combate con Garrosh Hellscream, y a pesar de que quedo inconcluso, seguramente el Jefe de Guerra hubiera salido victorioso (recordemos que es el chaman mas poderoso que existe). Antes de que la batalla pudiera finalizar, el Heraldo del Rey Exánime se presento en Orgrimmar, anunciado que su amo causarÃa la destrucción de Azeroth, después de que el heraldo se retiro, varias tropas de élite del Azote atacaron ferozmente las ciudades principales. Luego de que las tropas de la plaga fueran vencidas, Thrall tenia dos opciones. PodÃa mantener a Garrosh en Orgrimmar, y ver que sucedÃa con la Alianza, o podrÃa enviarlo hacia Northrend, como este ultimo querÃa. Thrall eligió la ultima de las opciones, enviando a Garrosh hacia las frÃas tierras del norte, pero también envió a su Lugarteniente, el Altoseñor Varok Saurfang, para que mantenga vigilado al joven Hellscream.
Saurfang hizo lo que se le habÃa pedido, reportaba al Jefe de Guerra las actividades de Hellscream y trataba de cumplir con la voluntad del joven Hellscream. Mientras tanto, Thrall trabajaba en establecer la paz entre las dos facciones. Esto era muy difÃcil debido a que el Rey de Ventormenta, Varian Wrynn, odiaba profundamente a la Horda, y con especial énfasis a los orcos. Ya que su padre fue asesinado delante de sus ojos por la semi-orca Garona Halforcen, también su maestro y mentor, Anduin Lothar, fue asesinado por el maestro de Thrall, Orgrim Doomhammer, y el arma que lleva el Jefe de Guerra, es la misma que acabo con la vida del mayor héroe de la Alianza. Y para empeorar las cosas, uno de los consejeros de Thrall, Rehgar Earthfury, fue quien mantuvo como esclavo a Varian, obligandolo a luchar como gladiador en las arenas de la Horda. Desde el punto de vista del Rey, era imposible una paz con los orcos, especialmente cuando su lÃder no puede controlar a sus mas fieles consejeros.
Mientras Thrall hablaba de paz y armonÃa, los orcos de la nueva Horda hacÃan lo que mejor sabÃan hacer… luchar. Con lo sucedido en Angrathar, la Puerta de la Cólera, y la traición de Putress y varios renegados, los pocos progresos de paz y armonÃa que Jaina y Thrall habÃa realizado se desvanecieron. Y cuando fuerzas oscuras se descubrieron dentro de Ulduar, esa fragil paz fue totalmente destruida.
Para Varian Wrynn ya habÃa sido suficiente de la Horda, y Garrosh Hellscream opinaba lo mismo de la Alianza. Todos los esfuerzos consiguientes para unir a las dos facciones serian muy frágiles, incluso Tirion Fordring, que proclamaba que la Horda y la Alianza debÃan unirse para acabar con el Rey Exánime. Incluso dentro de la Ciudadela de Corona de Hielo la batalla no fue solamente entre la Horda y el Azote, sino que también lucharon contra la Alianza en poderosas naves de guerra.
En este momento las relaciones entre la Horda y la Alianza están en su peor momento, y a pesar de que Varian Wrynn le permite a Varok Saurfang recuperar el cuerpo de su hijo, la Alianza continuara dando una guerra sin cuartel a la Horda.
Al parecer esto se le esta escapando de las manos a Thrall, y Garrosh no ayuda para nada, incluso, el joven Hellscream representa todo contra lo que Thrall lucho, Garrosh representa el ansia de batalla y muerte de la antigua Horda, pero aunque pareciera que los orcos no quisieran volver a ese estado, la mayorÃa de los orcos actuales son parte del clan Warsong, que junto con el clan Lobo Gélido hace la mayorÃa de los orcos. Quizas es por esto que muchos orcos se han empezado a oponer a Thrall, algo es cierto, la polÃtica interna de la Horda, y en especial de los orcos, es muy frágil, y tendremos que esperar a ver que sucede en Cataclysm para enterarnos del futuro de la Horda.
Aquàtermina otro articulo de Conociendo el lore, como siempre, cualquier comentario, pregunta o sugerencia es bienvenida, y espero que disfruten mucho al leer la segunda y ultima parte de este extenso articulo.
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