Antonidas, uno de los mayores mitos de los años que corren, llegó a Dalaran cuando aún era joven empezando como aprendiz del Kirin Tor. Rápidamente demostró sus facilidades para la magia y gracias a su gran lealtad, pasó a pertenecer a la membresÃa de la organización. Años más tarde, Antonidas consiguió, con sumo esfuerzo, ascender a archimago.
Sus estudios acerca de los conjuros protectores dentro de la secta destacaban notablemente, llegando a especializarse en ellos. Pasados unos años, el consejo dirigente decidió su admisión ascendiéndolo a los altos cargos del Kirin Tor.
Archimago Antonidas, gran mago del Kirin Tor
La gran ciudad de Dalaran se eleva de nuevo: testamento de la tenacidad y la voluntad de su hijo más importante.
Tus sacrificios no serán en vano, querido amigo.
Con amor y honor,
Jaina Valiente
Cuando Antónidas pasó a ser lÃder del Kirin Tor, su sabiduria y su rostro parental se hizo conocido en los alrededores. También fue convocado como monarca por Brann Bronzebeard para llegar a ser uno de los siete “reyes humanos de los Reinos del Este” representando Dalaran, uno de esos siete reinos. En ese cargo, encontró forma la forma de hermanar todas las razas de Lordaeron creando la Alianza. Demostró su valÃa dando órdenes como gran mando en el enfrentamiento de las Mareas de la Oscuridad. Antonidas también fué conocido como “el LÃder de la Kirin Tor de Dalaran”, en efecto eran el director del conclave de magos que gobernaron sobre la nación mágica, también lÃder de los Seis, y el más alto consejero en Dalaran presentándose de vez en cuando en la Cámara del Aire.
Luchó para defender, y luego reconstruir, la Ciudadela Violeta durante y después de la Segunda guerra, prometiendo una gran lealtad a Lordaeron. El venerable archimago era, según se dice, uno de los más poderosos de Azeroth.
Cuando Teron Gorefiend se infiltró en la Ciudadela Violeta, Antonidas se movilizó rapidamente para interceptarle. Encontró a los caballeros de la muerte en la Bóveda Arcana, el lugar donde se guardaban las más preciosas reliquias de Dalaran. Junto a Krasus, Kael, y Sathera, Antonidas luchó contra los caballeros de muerte que habÃan venido para robar el Ojo de Dalaran para Ner’zhul. Sathera murió, y los caballeros de la muerte huyeron montados a espaldas de los Deathwing y sus dragones negros.
El letargo de los Orcos.
Tras la Segunda guerra, muchos orcos fueron capturados y trasladados a campos de internamiento. Algunos lÃderes de la Alianza especularon que serÃa el mejor matarlos mientras fueran débiles, mientras que el resto acordaron que podrÃan servir como esclavos. Antonidas planteó una hipótesis diferente. Investigando lo poco que se conocÃa sobre la historia orca, descubrió que habÃan estado bajo la el dominio de los poderes demonÃacos durante generaciones. Especuló sobre la primera invasión orca a Azeroth y planteó las hipótesis que fueron provocadas bajo el influjo de tales energÃas. Claramente, los demonios se habÃan apoderado de la conciencia de los orcos a través de su sangre, que por su parte aumentaron la fuerza, la resistencia y la agresividad de estos.
Antonidas teorizó que el letargo comunal de los orcos no era una enfermedad, sino la lenta eliminación de las energÃas fel que los habÃan hecho aquellos temibles guerreros, llenos de sed de sangre. Aunque los sÃntomas eran evidentes, Antonidas era incapaz de encontrar una cura para la condición actual de estos. Muchos de los magos bajo sus órdenes, asà como lÃderes notables de la Alianza, sostuvieron que el descubrimiento de una cura para los orcos serÃa una decisión imprudente ya que a la larga podrÃan dar problemas. Dejado de lado la misteriosa condición de los orcos, la conclusión de Antonidas consistió en que la única cura que los orcos tendrÃa que ser su lenta purgación espiritual.
Destrucción de Dalaran.
A consecuencia de su salud, el archimago se vió impedido de abandonar su querida ciudad, más una joven aprendiz, Jaina Proudmoore, fué como sus ojos y oÃdos en el mundo. Antonidas pensaba con sumo orgullo en el dÃa que traspasarÃa su poder y mando a Jaina, ya que la presentÃa como la archimaga más notable.
Pero esos tiempos de tranquilidad poco durarÃan, no tardarÃa el momento en que el mago, Kel’thuzad, empezó a experimentar con el arte arcano de la nigromancia, amenazando la seguridad y reputación de Dalaran. Antonidas rapidamente le puso freno, y confiscando sus posesiones, Kel’Thuzad fue desterrado de Dalaran.
Lamentablemente, cuanto más viejo se hacÃa Antonidas más cauteloso era con sus decisiones; como muchas figuras prominentes de la Alianza, un dÃa el Profeta se le manifestó antes de que la invasión comenzara. Cuando el Profeta le advirtió sobre la inminente invasión, Antonidas no le prestó atención y incrédulo empezó una investigación personal para cerciorarse.
Cuando el Profeta le volvió a advertir sobre el viaje al Oeste, Antonidas pecó de orgullo creyendo que al Profeta era un pobre diablo inconsciente de la realidad. A Pesar del instinto de Jaina acerca del Profeta, Antonidas se centró en la plaga que barrÃa a través del Norte. Él, como muchos otros miembros del Kirin Tor, sabÃa que era una gran amenaza, y que deberÃa ser exterminada con gran prioridad. Sin embargo, la cuarentena que se organizó en Dalaran no fué escuchada por los funcionarios de la Alianza dejándolos sin apoyo.
Antonidas, viendo la situación de su pueblo, envió a su aprendiz más fiel, Jaina Proudmoore para investigar al joven PrÃncipe Arthas durante su primer tramo de su viaje a Northrend. La tragedia que proseguirÃa devastarÃa la mente del joven paladÃn, y destruirÃa la gran ciudad de Stratholme.
Antonidas prosiguió con sus estudios sobre la plaga desde la distáncia hasta que finalmente llegó a su ciudad. El Látigo, conducido por Arthas y Kel’Thuzad, habÃa venido para reclamar el Libro de Medivh con tal de cumplir sus oscuros fines. Antonidas hizo todo lo posible proteger Dalaran, creó un gran campo protector alrededor de la ciudad entera que infligÃa una profunda herida a cualquier criatura no muerta que intentara atravesar, mas eso no fué suficiente. El PrÃncipe Arthas llevó a sus ejércitos no muertos al interior de Dalaran y poco más tarde a la Ciudadela Violeta.
Sin embargo, Arthas perdió muchos de sus soldados por intentar entrar en la Ciudadela, hasta finalmente asesinar a Antonidas y reclamar el libro en nombre del Rey Lich. El archimago tenÃa 72 años en el momento de su muerte. Al exhalar su vida, la ciudad se quedó sin protección alguna disipándose toda aura mágica de alrededor y el espÃritu del que un dÃa fue lÃder del Kirin Tor descendió para encontrar la paz en los calabozos de Dalaran. Aunque las defensas de Dalaran lucharon con todas sus fuerzas, la Ciudad Violeta fue borrada de Azeroth por Archimonde.
Su espÃritu tardó en encontrar la paz total, incluso tras la destrucción de la ciudad siguió luchando contra lo que creÃa que eran las fuerzas no muertas que la invadÃan. Cuando el prÃncipe Kael’thas huÃa a través de los calabozos, encontró al fantasma de Antonidas y varios de sus parientes, finalmente le liberó, permitiéndolos descansar en paz después de tantos meses a la deriva. Tras la liberación de su alma, todo archimago del Kirin Tor pasó a un segundo plano dando paso a un nuevo punto de vista sobre la organización y su restauración.
La reconstrucción de Dalaran comenzó inmediatamente después de que Kael y Garithos abandonaran la ciudad en ruinas. Actualmente está bajo la protección de una barrera mágica que por ley seguirá hasta su finalización, velando por la supervivencia del Kirin Tor.
Fuente: Morpheus de Rolcraft
ArtÃculos relacionados
Visita el perfil: todowow
Gracias a su trabajo hemos incorporado 2811 artículos.
Quieres aprender a jugar al World of Warcraft Ven y participa!
Otras entradas: « Mascotas: Monje Pandaren y Mini K.T. | Libros: Relato del alzamiento de una vermis de escarcha »














11:21 pm el 20/12/09
yo tengo una prgunta sobre dalaran
¿como puede ser reconstruida si los no muertos van a atacarla aun