Es muy fácil, cuando juegas, aprender a raidear. Haces lo que te dicen, te miras algunas cosas por tu cuenta, pero al final, todo queda en llegar, hacer tu papel y, si todo el mundo hace lo que tiene que hacer, recoges el botín y a casita, que fue un día duro. Al día siguiente, conectas, raideas y vuelves al MundoReal(tm).
Quizá alguna vez tengas un pique con alguien por ver quién pega o cura más, una discusión acerca de lo imba que es una clase, un debate acalorado sobre cómo llevar la tuya y todo eso. Por supuesto, pondrás caras raras cuando veas que alguien hace algo mal, te ciscarás en los DKP en más de una ocasión y, al final, un día te dirás… “¡Ay, si fuera raid líder u oficial!”
Y entonces, un día, te encuentras en el ajo.
Dotados de un noble espíritu y una inteligencia nada común para su especie, los caballos de guerra son majestuosos guerreros que sólo los más inspirados paladines pueden tener a su servicio. Una vez empiezan a servir a un maestro, los caballos de guerra asumen la responsabilidad de ser leal montura y compañía, con una devoción que no se da en otros equinos. EL caballo de guerra del paladín es más que un corcel, llevando al paladín de manera incansable por todo Azeroth, en una continua cruzada de lucha contra el mal, allí donde se oculte.












